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Ventajas e inconvenientes de castrar a un gato

Una de las decisiones más importantes que tenemos que tomar a la hora de incorporar una mascota a nuestra familia es si vamos a castrarla o no, no solo por el hecho de que tenga descendencia, sino por una cuestión de salud. En este post te explicamos las ventajas e inconvenientes de castrar a un gato por si necesitas tomar esta decisión.

El asunto de la esterilización en perros o en gatos suele generar bastante controversia, ya que es una decisión importante que implica someter al animal a una intervención quirúrgica y que tiene sus consecuencias (en este caso, la inhibición del comportamiento sexual y la no posibilidad de concepción). Aun así, son muchos los veterinarios que recomiendan esta práctica para prevenir problemas de salud futuros.

Ventajas de castrar a un gato 

En el caso de las hembras:

  • Se elimina el celo y sus molestias. Las gatas no tienen celos regulares, sino que dependen de factores ambientales, de la raza o de la presencia de otros gatos. Cuando lo tienen, maúllan constantemente y dejan de comer. Con la castración este comportamiento desaparece.
  • Se previene la formación de tumores de mama. La castración precoz reduce significativamente el riesgo de desarrollar tumores de mama, siempre y cuando la castración se realice antes del quinto celo. En el caso de que sea posterior, el efecto ya no es el mismo, puesto que ya se ha producido un estímulo hormonal.
  • Se previene la infección de matriz o piómetra. Esta infección es una de las enfermedades más frecuentes en gatas sin castrar. Al realizar esta intervención, la gata deja de tener útero, por lo que la enfermedad no podrá aparecer.
  • Se evitan posibles embarazos no deseados. Especialmente si la gata sale al exterior o convive con un gato no castrado. Con la castración evitamos una descendencia que muchas veces supone una dificultad por no poder atenderla correctamente o por no poder encontrar a unos propietarios responsables para los gatitos.
  • Se evitan enfermedades de transmisión sexual. Los mordiscos durante el acoplamiento, el contacto con un gato de la calle o las peleas durante el periodo de celo pueden provocar el contagio de enfermedades infecciosas, las cuales se evitan con la castración.
  • Se reduce el nivel de estrés. Al no tener celo ni la necesidad de aparearse, la gata vive más tranquila a nivel de estrés y emociones.

En el caso de los machos:

  • Se evita que se escape o que se pelee. Un gato no castrado intentará relacionarse con hembras en celo o se peleará con otros gatos machos por este motivo. Con la castración frenamos su afán por encontrar una hembra en celo.
  • Se evita el marcaje del territorio. Este marcaje lo realizan con la orina, la cual tiene un olor bastante intenso.
  • Se disminuye la posibilidad de desórdenes de próstata o infecciones genitourinarias. Este último es uno de los problemas más frecuentes en gatos sin castrar.
  • Se reduce el nivel de estrés. Al igual que les sucede a las hembras, un gato macho castrado no tendrá urgencia para aparearse ni mostrará agresividad con otros gatos machos. Esto último también evitará peleas.
  • Se mitiga la tendencia a vagar lejos de casa. Al no tener la necesidad de aparearse ni una territorialidad tan marcada, sus intentos de escapada al exterior serán poco o nada frecuentes.

Inconvenientes de castrar a un gato

Tanto en el caso de las hembras como en el de los machos, se presentan los siguientes inconvenientes:

  • Se someten a una intervención quirúrgica que, aunque es segura y de bajo riesgo, no deja de ser una operación con todo lo que ello implica (anestesia, posoperatorio…).
  • Se aumenta el riesgo de sufrir cálculos (o piedras) urinarios.
  • Se incrementa la tendencia a la obesidad porque su actividad disminuye.

Cuándo es el mejor momento para realizar la castración

Si se toma la decisión de castrar al gato, el veterinario será el que nos recomiende cuál es el momento ideal para llevar a cabo la operación. Como comportamiento habitual, esta intervención suele realizarse antes de que el felino llegue a su edad de madurez sexual (a los 5 o 6 meses de edad). Si el gato es más mayor, será el veterinario quién indique cuándo y cómo hacerlo.

Si también te interesa conocer un poco más sobre la esterilización en perros, no olvides leer este artículo.

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